“Confluyendo por la integración social y territorial” 

¿Cómo llegamos a la posibilidad de construir una nueva constitución para nuestro país? 

Inicio

Podemos partir notando a Chile como una nación que podríamos decir tiene una “marca de nacimiento”, y esta sería la inagotable lucha del pueblo por el logro y sostenimiento de la tan añorada dignidad para tod@s.

Ya desde sus comienzos como República independiente en los inicios del 1800 y hasta entrado el siglo XXI, en Chile han habido continuos intentos por avanzar en los complejos temas de la conocida “equidad social”, esto tanto por parte de ciudadanos en su humilde cotidiano así como por agrupaciones, colectivos y asociaciones de personas que en general buscan un cambio a las actuales “reglas del juego”, y que por tanto tiempo solo han sabido de frustraciones e injusticias ante una la elite económica y político-social impuesta por diferentes dictaduras o escribiendo las leyes a medida de sus propias ambiciones. Sobre esto último, y en particular durante los últimos 30 años, con el advenimiento de la democracia basada en un sistema de mercado neoliberal anclado en las estrategias conservadoras y monopólicas han dejado como consecuencia una base social precaria, dejando al descubierto en cada ámbito de nuestro desarrollo la vulneración de nuestra dignidad y derechos, obligando a los ciudadanos a financiar el éxito macroeconómico a través de deudas y de los ahorros de su jubilación. La motivación económica en un estado subsidiario es muy peligrosa, porque deja a sus habitantes desamparados ante el abuso, es asi como podemos ver desde la niñez a la vejez una falta grave a la integridad física, emociona y cultural de nuestro pueblo, la depredación de nuestro patrimonio natural que hoy es mas trascendental que nunca proteger, así como el abandono a las victimas de violencia de genero, discriminación y acceso a servicios  y bienes básicos como la educación, salud, acceso al agua, a la vivienda entre tantos otros.

Los días en que “Chile despertó”, se estableció un hito que creemos sería  trascendental para la mayoría de l@s chilen@s, donde el estallido social surge como una verdadera explosión de sentimientos, emociones, frustraciones y anhelos que convergieron en las calles, y al vernos reflejad@s l@s un@s con los otro@s, entendimos lo poderoso que es el funcionamiento colectivo versus el individuo y que este sistema no hacía más que dividirnos, aislarnos, debilitarnos, consumirnos. Pero hoy tenemos la certeza de nuestra poderosa determinación por no dejarnos abatir, por luchar por nuestros derechos humanos, exigir justicia, respeto y bienestar, en cada etapa de nuestras vidas. 

El Distrito 16 (¿Qué sucede en nuestro territorio?)

El distrito 16, corresponde al territorio de las provincias Cardenal Caro (Pichilemu, Marchigüe, Navidad, Litueche, Paredones y La Estrella), Colchagua (Chimbarongo, San Fernando, Santa Cruz, Chépica, Lolol, Nancagua, Palmilla, Peralillo, Placilla y Pumanque), además de algunas de Cachapoal (Las Cabras, Peumo, Pichidegua y San Vicente de Tagua Tagua).

Es una zona eminentemente rural y de actividad agrícola y forestal, con pocos núcleos urbanos de importancia, se erigen ciudades como San Fernando y Santa Cruz como los centros urbanos de mayor tamaño en el distrito.

A partir de lo anteriormente señalado, no es extraño poder observar que en esta región, se ha instalado un modelo de desarrollo productivista neoliberal, con un fuerte componente de sacrificio y extractivismo para posicionar la zona como potencia agroalimentaria, esto sin considerar claramente cuáles sean los efectos e impactos socioculturales  y socioambientales, dado el nulo sostenimiento de un diálogo horizontalizado entre las empresas el estado y la gente del sector (su ciudadanía). 

En cuanto a la ruralidad, esta se ve sostenida bajo una constante falla en su conectividad así como la prestación de servicios que son del todo fundamentales para poder obtener la vivencia de plenitud y una salud acordes a un estado de desarrollo y crecimientos saludables.

Es por esto que tenemos grandes brechas sociales a nivel local que se repiten como realidad nacional, a modo de ejemplo, tan solo considerar el fallido funcionamiento del sistema de protección y cuidado de la infancia, instancia a todas luces inadecuada para las actuales necesidades del sector, falta de escuelas y uso de metodologías retrogradas en las mismas, dentro de modelos de educación mercantilistas y poco apuntadas a la visibilización de personas ante la constatación de números, los cuales son los que finalmente “hablarían” por las personas, dejando de lado la posibilidad de comunicar las necesidades e intereses de las mismas. Esto último se replica en los modelos de salud y vivienda, servicios estatales los cuales actualmente distan de ser el servicio que las personas requieren en su cotidianidad. 

El poder constituyente (como instrumento para acción política)

Las constituciones chilenas han sido escritas siempre por un grupo de hombres de la élite, por tanto no nos han dado nunca la opción de elegir realmente lo que queremos en nuestra constitución, más bien hemos aceptado la proposición que nos han hecho a la fuerza, y a pesar de que la literatura política y jurídica comenta que el poder radica en las personas, esta idea ha sido repetida, como un mantra, en escuelas de derecho, de ciencias políticas, de administración pública, o en educación cívica cuando hubo. La realidad y la historia nos muestran que en Chile este poder constituyente nunca ha estado realmente en la gente.

El actual proceso constituyente tampoco ha surgido de la gente, no es la voluntad popular la que nos ha llevado a este proceso, más bien es una salida institucional al levantamiento popular del 18 de octubre de 2019. La élite política no sabía qué hacer, no entendían las razones de nuestra rabia, de nuestra frustración, de nuestra desafección política, y con tal de mantenerse en el poder unos años más nos dieron esta alternativa institucional evadiendo las razones más inmediatas de la protesta. 

¿Debemos agradecerles por iniciar el proceso constitucional?, por cierto que no, debiésemos tener siempre la oportunidad de iniciarlo si el pueblo así lo quiere, pero la actual constitución no permite que fuera el mismo pueblo el que decida cuándo, cómo y dónde se cambia la constitución. Debieron crear un sistema, que además les acomodará a quienes dirigen actualmente el país, es decir, elaboraron un mecanismo para que nada se salga de los márgenes que ellos mismos establecen, y esto es reflejo de cuán profundo ha calado el ideario político de la dictadura y su doctrina de seguridad interior del estado.

Si para la academia y la élite el poder constituyente está en el pueblo, debieron sentirse más que obligados a iniciar este proceso, porque es la voluntad popular. Pero todos y todas sabemos que el problema es mucho más profundo que la constitución, y es lo que quedó de manifiesto cada día que salimos a protestar. Ahora, este proceso será un punto de partida y no podemos desaprovechar esta oportunidad en la que por primera vez podemos escribir la constitución a nuestra pinta y con nuestras condiciones.

La Constitución

La Constitución es el texto jurídico más importante para un país, es lo que le da forma y reglas para la vida política. Crea las bases y determina los principios de lo que se conoce como el ordenamiento jurídico, y en suma, es la cancha en la que debe ejercerse el poder político con líneas claras de los límites, responsabilidades, instituciones y caminos que deben seguirse. Por ello, la constitución es el resumen del ideario político de la gente, y debe cumplir con ciertos parámetros para que mantengamos un orden.

Las constituciones cuentan con al menos tres partes:

  1. Parte dogmática o solemne: en esta sección se establecen principios básicos del Estado como el régimen democrático y el respeto a los derechos humanos, los derechos y las garantías que gozaremos todas las personas que se rigen por esa constitución. Es decir, es la discusión más filosófica de lo que nos identifica como chilenos y chilenas. Se traduce en algunos capítulos y artículos clave para la conformación del Estado, es su razón de ser, lo que nos une e identifica. Hoy es radicalmente importante preguntarnos, ¿qué nos identifica como chilenos y chilenas?

  1. Parte orgánica o funcional: aquí se define la forma jurídica que tendrá el Estado, la forma de gobierno, los poderes del Estado, sus órganos y las autonomías constitucionales, las relaciones entre ellos y sus respectivas competencias. Aquí se define por ejemplo cuántas cámaras tendrá el congreso, el periodo presidencial, o si tendremos un tribunal constitucional, entre otros temas. Como su nombre lo indica, debe ser funcional, y por eso se debe definir a raíz de la experiencia reciente y las propuestas académicas ¿cómo queremos la organización política de nuestro país?

  1. Procedimiento de reforma de la Constitución: en esta sección se deben indicar los órganos, procedimientos y quórum requeridos para la modificación de la constitución. Esto es importantísimo, porque la actual no contenía un procedimiento claro sobre el reemplazo de la constitución, y por eso los partidos políticos que iniciaron este proceso constitucional debieron crear un mecanismo, sin embargo, era un mecanismo que acomoda mucho a los partidos, a la élite, que les beneficia y que podría mantener la crisis política que vivimos hoy.

El rol de la Convención Constitucional; los constituyentes.

Habrán 155 personas encargadas de decidir una propuesta de nueva constitución por medio de la discusión y redacción de un texto que luego será sometido a la votación del pueblo. Esas 155 personas las elegiremos entre todas y todos el próximo 11 de abril. Su principal tarea será redactar el texto, pero conlleva varias responsabilidades de por medio, entre ellas dotar de legitimidad al proceso, esto por medio de acciones como democracia participativa y desarrollo de relaciones horizontales con la ciudadanía por medio de agrupaciones y colectivos territoriales. Todo este proceso será guiado y asesorado por la Biblioteca del Congreso Nacional (BCN), equipo de mirada imparcial en su orientación de trabajo, enfocado en dar especificidad y necesaria asesoría en el proceso de construcción  del texto constituyente.

Es a partir de todo lo mencionado que nacen muchas motivaciones sumadas a un sentido de ciudadanía y democracia las que nos permitan observar como en el presente surgen 6 ciudadan@s que se comprometen con levantar candidaturas a constituyentes de manera totalmente independiente, sin mayor ambición que la consolidación del bien común (felicidad si quieren decirle al estado de bienestar y plenitud de un ser vivo), por lo que no es extraño el constatar que todos nuestros candidat@s fueran partícipes tanto de procesos sociales nacidos antes como después del mencionado hito del estallido social (manifestaciones pacíficas en las calles, coordinación y participación activa en cabildos y asambleas autoconvocadas  en sus respectivas localidades, desarrollo de encuestas  y diálogos territoriales…) De esto se adquirieron muchos aprendizajes y visiones, las cuales ahora se pretenden plasmar en los objetivos de la presente lista.

Tenemos la gran tarea de recuperar las confianzas de las personas; saber escuchar a nuestr@s conciudadan@s y saber versar intereses y necesidades en un texto constitucional, y qué mejor manera que planteando nuestro pensar como lista por medio del establecimiento de principios que nos cruzan y dan la dirección a seguir.

Principios de nuestra lista

(Distrito 16)

  1. Crear una carta fundamental que logre plasmar el Derecho universal a crecer y fluir como personas para el logro del propio bienestar así como el de los demás (comprendiendo el respecto irrestricto de los puntos tratados en la convención de los derechos humanos).

  1. Sostenimiento de una mirada integral y transversal en la construcción de sociedad que queremos; enfoque socio/cultural y educativo que sea un derecho constitucional de mirada diversa e inclusiva; queremos un texto constituyente en el que se fusionen equilibradamente el acto de aprender con el quehacer humano desde una mirada multidisciplinaria que estimule el desarrollo de modelos relacionales y colaborativos, dejando de lado el desarrollo como sociedad concebida a partir de viejos modelos patriarcales de competencia y meritocracia.

  1. Derecho al logro de la tranquilidad/seguridad personal tanto física como mental. Esto apuntando a la clara necesidad de mejorar la actual realidad de la salud mental en Chile. Con esto se apunta a la posibilidad de aportar a la creación de un documento que logre abordar de la manera más adecuada y atingente temáticas complejas de la salud mental que hoy en día sostienen altas tasas de enfermedades mentales como depresión, alcoholismo, bipolaridad, suicidalidad, ansiedad y estrés patológico).

  1. Derecho a la salud integral, comprendiendo al ser humano como un ser complejo y particular, con distintas necesidades e intereses/creencias todo dentro del desarrollo de un modelo prevencionista y no reparatorio.Esto considera poder construir una constitución que pueda brindar un real acceso universal y de calidad para todos los habitantes de la nación, no importando credos, etnias o características propias e inherentes a cada persona y apelando intrínsecamente a la responsabilidad y honradez personal, la lealtad y sentido de colaboración, la búsqueda permanente de la justicia y la verdad.

  1. Ser en el mundo; que se propicie para las personas el desarrollo de una  toma de conciencia personal y que favorezca la generación de un equilibrio dinámico de la persona con su medioambiente, potenciando de esta manera el sentido de identidad y protección de los territorios (con la inclusión de una cosmovisión de los pueblos ancestrales de nuestro territorio nacional).

  1. Reconocer el Agua como un derecho humano para tod@s, con la respectiva toma de conciencia sobre el agua como elemento vital, por lo tanto sosteniendo una constitución que desarrolle el necesario compromiso de parte de toda nuestra sociedad en el cuidado de la misma y en proveer a la población y al medio ambiente del agua necesaria para poder desarrollar sus funciones básicas sin perder sus funciones de integración a los ambientes.

  1. Educación como principio fundamental en todas las formas que lleven al logro de un ser humano pleno, con un actuar integrador y un pensamiento crítico, que se debe desarrollado a partir de los primeros años de vida (visibilizando la educación pre-escolar), implementando metodologías de trabajo colaborativo donde se valore el trabajo propio y del resto de los pares. Para que se pueda implementar este trabajo colaborativo debemos dejar de mirar la educación como una medición de aprendizajes estandarizado como son las pruebas medibles por el estado que categorizan a los educandos en estándares por logros netamente académicos y no se les mide como sujetos integrales apreciando las diferentes y valiosas habilidades que desarrollan en su trayectoria educativa.

El curriculum abultado de contenidos deja a los y las estudiantes sin experiencias concretas de aprendizaje reales, lo que aprenden lo olvidan con facilidad por que este no es experimentado en su plenitud, debemos tener un curriculum integrador de articulación curricular constante, donde se debe dar la importancia y las horas correspondientes a las asignaturas artísticas y deportivas, donde las horas de la jornada escolar sean para desarrollar habilidades y conocer los oficios de antaño de su territorio, dentro y fuera del aula.

Finalmente, el fortalecimiento a la educación pública, establecida como un derecho, que reconoce la labor y la trayectoria docente sin distinción, con pensiones dignas, capacitación básica en primeros auxilios psicológicos para toda la comunidad educativa y un claro enfoque en Cultura y educación que fomente la Tradición como elemento constitutivo de la cultura y el patrimonio nacional identitario y regional.  

  1. Participación de la ciudadanía en el proceso de redacción de la nueva constitución.

  1. Educación cívica para el involucramiento de los procesos sociales y políticos de nuestro país.
  2. Vinculación de las decisiones de la ciudadanía en la redacción de la constitución y en el ejercicio de la voluntad popular.
  3. Apropiación del proceso. 
  4. Considerar el uso de estrategias de democracia digital (candidat@s comprometid@s en desarrollar un proceso constituyente con mirada virtual.

  1. Reestructuración del poder político para que las regiones realmente vivan la descentralización, que tengamos un régimen menos presidencialista, congreso unicameral o asamblea popular con mayor participación.

¿Cómo llevar sus voces a la constituyente?

Hemos vivido tantos años a merced de lo que deciden otros actores e instituciones por nosotr@s, o a nombre de nosotr@s, que no podemos darnos el lujo de elegir otra vez a alguien que sólo nos represente, sin tomarnos la opinión. Será una tarea intensa, pero jamás imposible. Y como somos partidarios de los procesos que tienen metodología, plazos y estructura definida, se les propone que hagamos este camino en conjunto a través de los siguientes mecanismos de participación:

  1. Asambleas educativas: Puede que no sepas lo que contiene la constitución, o cómo afecta a nuestra vida diaria, y está bien, porque ahora escribiremos la constitución entre todas y todos, pero para eso vamos a tener que estudiar. Las asambleas educativas serán un proceso de participación y educación popular que nos ayudará a aprender y pensar la constitución que queremos. Como no podremos discutir todos los aspectos de la constitución en una sola asamblea educativa, lo haremos por ciclos, de modo que avancemos poco a poco de aquí hasta el 11 de abril en las definiciones más relevantes. Este proceso educativo lo viviremos en enero y febrero, para que todas y todos podamos educarnos, lo haremos virtual y en la medida que sea posible también lo haremos presencial para quienes no tienen acceso a tecnologías o internet.

A lo anterior sumamos el trabajo con niñ@s y jóvenes por medio de la construcción de modelos de cabildos territoriales, esto coordinado y ejecutado en conjunto con el colegio de profesores de la Región

  1. Asambleas territoriales: Las demandas de los valles de Colchagua y de Cachapoal, pueden ser muy diferentes a las del secano costero, lo mismo puede suceder entre comunas a pesar de estar una al lado de la otra. Para poder conocer mejor sus inquietudes e intereses, haremos asambleas territoriales para discutir los temas que nos afectan más directamente, y con el tiempo iremos desarrollando asambleas que abarquen mayor territorio para ver los puntos en común en el distrito. Estas asambleas territoriales las realizaremos durante todo febrero y marzo. La idea es que ustedes nos digan con anticipación cuándo, dónde y quiénes asistirán a estas asambleas para proveer de los insumos necesarios para la tomar los resguardos y prevención ante el COVID-19.

  1. Asambleas temáticas: Hay temas que necesitamos discutir con mayor profundidad, como el sistema educativo, el sistema de salud, el empleo, los derechos sociales, el medioambiente y su diversidad, el congreso que queremos, las instituciones del estado, la equidad e integración de la diversidad, el reconocimiento de las naciones originarias y sus cosmovisión, entre tantos otros temas. Haremos todos los esfuerzos para organizar asambleas temáticas para poder discutir estos temas también, de modo que no se nos escape nada en esta nueva constitución. Esperamos que en estas asambleas, podamos organizarlas durante febrero y marzo junto a organizaciones sociales del distrito para conocer las principales problemáticas, sus propuestas y cómo podemos encausarlas hacia o en la nueva constitución. 

  1. Conversatorios políticos y sociales: No todo quedará en la constitución, y a veces necesitaremos ampliar la discusión de la política, de nuestra sociedad, de cómo nos relacionamos, de cómo construimos nuestros acuerdos y que injerencia tenemos a la hora final de tomar resoluciones, de los vínculos que queremos construir con nuestros vecinos y vecinas. Nos daremos el espacio para conversar, y no para escuchar a algún académico o académica que nos diga cómo deben ser las cosas. Merecemos un espacio de catársis colectiva para reflexionar más profundamente sobre lo que sentimos de la política y cómo vemos caminos de salida al estado en el que estamos. Estos conversatorios los podremos organizar en cualquier momento, podrán ser virtuales o presenciales, usted decide.

  1. Urnas populares: Llegará el momento de tomar decisiones, y para eso haremos votaciones en las asambleas que organicemos, en las plazas, pasajes, blocks, o juntas de vecinos donde organicemos alguna actividad. Podremos decidir por nuestra propia cuenta cómo queremos nuestro país, para eso llevaremos un conteo público y transparente de las votaciones que realicemos en nuestra página web, donde podrán acceder a los resultados de las asambleas y cómo van las votaciones de algunos temas relevantes o emergentes. Estas urnas estarán disponibles entre el 1 de febrero y el 1 de abril.

Buena gobernanza: Cuando llegue la hora de que nuestros candidates sean parte de los 155 constituyentes, durante el proceso de discusión y redacción de la carta fundamental nos esforzaremos en abrir dicho proceso a la consulta ciudadana, es decir todo nuestro proceso previo (hasta abril) de conversaciones, análisis y construcción de acuerdos, debe ser la sustancia que le dé contenido (a partir de abril) a lo que en la carta fundamental, nuestros representantes, vayan plasmando y si así lo requieren dejemos los canales y los mecanismos para que esa toma de acuerdos los retroalimente y fluya: requerimos de un andamiaje propio y que dependa de nuestra voluntad, de nuestra convicción. Por eso con-fluimos en la integración.